29 de Noviembre de 2025
MIGUEL CRISPI, CARLOS DURAN, PIA MUNDACA Y  GABRIEL OSSANDON

29/11/2024 - COMISION INVESTIGADORA CASO MONSALVE. EN LA FOTO, MIGUEL CRISPI, CARLOS DURAN, PIA MUNDACA Y GABRIEL OSSANDON - MARIO TELLEZ / LA TERCERA

La aparición de Óscar Landerretche en el escenario de las primarias presidenciales del oficialismo no pasó inadvertida, aunque no precisamente por su aporte constructivo. Fiel a su estilo, el economista irrumpió con tono aleccionador y mirada por encima del hombro, proclamando su apoyo a Carolina Tohá y aprovechando de lanzar críticas lapidarias contra el Frente Amplio y el Partido Comunista. En vez de sumar, Landerretche llegó a marcar distancia y condicionar: dejó claro que no apoyará a ningún otro ganador de las primarias que no sea la candidata del Socialismo Democrático. Porque, según él, “a estas alturas” de su vida —como si hablara desde un olimpo intelectual— no se dan “cheques en blanco”.

En su habitual tono grandilocuente, justificó su escepticismo citando lo que él considera errores imperdonables de la izquierda: un proceso constituyente “fallido”, una reforma tributaria “maximalista” y una educación pública sin norte. Todo esto expresado con ese aire de sabio decepcionado que parece hablarle a un país que no está a su altura. Pero no se quedó ahí: en entrevista con Radio Infinita, volvió a ensañarse con el Frente Amplio, lanzando la advertencia de que espera que “si hay un gobierno de derecha, no lo derriben ni conviertan al país en un maldito infierno quemando iglesias”. Una frase cargada de prejuicio, que revela más sobre sus obsesiones personales que sobre el escenario político real.

Las reacciones no tardaron en llegar. Desde el FA y el PC lo acusaron de querer un “progresismo pequeñito, compacto y sin izquierda”, como lo dijo el diputado Gonzalo Winter. En el fondo, Landerretche parece soñar con una centroizquierda moldeada a su imagen: tecnócrata, elitista, sin movimientos sociales incómodos ni compañeros de ruta que desentonen con su idea de orden. Bárbara Figueroa, desde el comando de Jeannette Jara, también apuntó al sesgo evidente con el que descalifica a otras fuerzas, transformando diferencias legítimas en desprecio político.

Ante la incomodidad que provocaron sus palabras, el comando de Carolina Tohá salió a aclarar que Landerretche no es vocero ni parte formal del equipo, bajando el perfil a su intromisión. Sin embargo, su estilo narcisista ya había dejado huella: llega a una candidatura como quien bendice un proyecto, pero enseguida intenta moldearlo a su antojo, dejando claro que no vino a colaborar, sino a dirigir desde las sombras. Para Landerretche, más que una primaria, esto parece ser un casting para ver quién merece su valioso aval.

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