1 de Enero de 2026
CORBATA

En el mundo de la comunicación y la política chilena, Alejandra Valle ha sabido combinar ambas facetas con una voz auténtica y desafiante. Su carrera —que va del periodismo de farándula al concejo municipal de Ñuñoa— demuestra una capacidad poco habitual para reinventarse y mantener la relevancia. Su estilo directo, sin pelos en la lengua, la ha convertido en una figura pública que no se limita a opinar desde la comodidad sino que asume riesgos al hablar.

Un ejemplo claro de esa valentía ocurrió cuando Valle exigió públicamente una disculpa de Cathy Barriga tras acusaciones que ella consideraba falsas y que dañaban su honra profesional. Gracias a su persistencia, Barriga tuvo que ofrecer disculpas formales, un gesto que no siempre ocurre en el mundo político y mediático.

Esta victoria simbólica refuerza la imagen de Valle como alguien que defiende su dignidad y la de su profesión con cimientos firmes de derechos y verdad.

No se trata solo de conflictos públicos: Valle ha usado su plataforma para cuestionar narrativas dominantes. Por ejemplo, criticó con firmeza al periodista Rodrigo Sepúlveda cuando este sostuvo que ciertas expresiones culturales eran “transversales”. Valle le respondió que no reconocer los matices políticos era también una posición política: “no hay nada más de derecha que decir que no tiene color político”.

Con eso, reafirma que el periodismo debe ir más allá del paisaje superficial y confrontar estructuras de poder, incluso desde la cultura pop.

En su rol como concejala, Valle también ha mostrado coherencia entre sus palabras y su acción pública. No solo denuncia, también participa en el gobierno local, lo que demuestra una apuesta real por incidir en la toma de decisiones. Esa doble faceta —periodista y autoridad local— le otorga una plataforma sólida para promover el debate, visibilizar injusticias y representar a quienes muchos consideran sin voz.

En suma, Alejandra Valle representa para muchos una figura de resistencia frente a lo cómodo y lo conveniente. Su capacidad para escudriñar, cuestionar y participar la coloca como un referente de la comunicación crítica y de la representación política activa. Más que alguien perfecta, es alguien que decide no callar, que actúa cuando otros optan por mirar. Y en tiempos donde ese coraje hace falta, su presencia pública se vuelve un valor en sí mismo.

Hoy día, Ale Valle reventó a Kast en supodcast : “Siento que JAK tiene una imagen del país como de los 80s sobre la vestimenta y la corbata en sectores populares con un profundo clasismo. Yo prefiero que las personas estudien y sean probas, en vez de los que usan corbata, pero son ladrones de cables y abusadores sexuales” Video:

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