En los últimos años, parte importante del aparato mediático chileno ha mostrado una alineación notable con el discurso y la agenda política de José Antonio Kast y el Partido Republicano. Desde columnas de opinión en El Mercurio y La Tercera, hasta espacios radiales como Radio Agricultura o El Conquistador, e incluso programas de televisión de corte político, se ha construido un ecosistema comunicacional que amplifica sus posturas, suaviza sus polémicas y minimiza las críticas hacia su figura.
Este entramado mediático no solo difunde sus ideas de manera favorable, sino que también despliega estrategias narrativas clásicas: instalar el miedo frente a reformas sociales, enmarcar las protestas como caos y violencia, y presentar a Kast como el único garante de “orden” y “libertad”. En periodos electorales, esta cobertura se vuelve aún más evidente, con entrevistas complacientes, ausencia de contrapreguntas duras y abundancia de titulares que refuerzan su imagen.
El respaldo mediático, sumado a la estructura digital y redes de influencia afines, ha permitido que Kast mantenga presencia constante en la agenda pública, incluso sin ocupar un cargo de gobierno. Esto refuerza su capacidad de instalar marcos interpretativos que condicionan el debate político nacional, consolidando un círculo de poder donde medios y política actúan como socios estratégicos.
Ante eso, el periodista de La Voz De Los Que Sobran, Rodrigo Herrera, desclasifica esta desconocida historia contando que Kast es del tipo de personas que llama a los canales para que personas sean desvinculadas