1 de Febrero de 2026
LABBE

Cristián Labbé Galilea, coronel (r) del Ejército y exalcalde de Providencia, ha sido sindicado en múltiples investigaciones judiciales por su participación en violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Exmiembro de la DINA y del Comando de Inteligencia del Ejército, estuvo vinculado a centros de detención y tortura como Tejas Verdes, donde sobrevivientes lo han señalado como partícipe en interrogatorios y apremios ilegítimos contra prisioneros políticos. Testimonios en causas judiciales relatan que Labbé no solo cumplía funciones operativas, sino que también ejercía un rol de liderazgo en las labores represivas, contribuyendo a la persecución de opositores al régimen.

Tras el retorno a la democracia, Labbé mantuvo una postura de defensa férrea a la dictadura y a sus métodos, negando sistemáticamente los crímenes de lesa humanidad cometidos en ese periodo. Aunque ha enfrentado procesos judiciales —incluyendo formalizaciones por torturas y secuestros— su carrera política y mediática ha buscado proyectar una imagen de autoridad y orden, minimizando su pasado represivo. Estos antecedentes lo mantienen como una figura profundamente polémica, recordada por sectores de víctimas y organizaciones de derechos humanos como uno de los rostros más visibles de la impunidad en Chile.

En la actualidad, Cristián Labbé Galilea, ya retirado de la vida política activa, continúa siendo una figura de alto perfil en sectores de la derecha más dura, participando en charlas, entrevistas y actividades vinculadas a la defensa del legado de Pinochet. Aunque ha enfrentado detenciones y medidas cautelares en el marco de causas por violaciones a los derechos humanos, varias de ellas siguen en tramitación, lo que mantiene vivo el debate sobre su responsabilidad y el lento avance de la justicia en estos casos. Pese a las denuncias y el rechazo de organismos de derechos humanos, Labbé conserva un núcleo de seguidores que lo respaldan, viéndolo como un “militar patriota”, mientras que para sus detractores es el símbolo de una época de brutalidad e impunidad que Chile aún no logra cerrar.

Su hijo, Cristián Labbé Martínez, heredó la vehemencia política del padre, pero no precisamente el mérito democrático: llegó al Congreso no por la voluntad popular, sino gracias a un escaño “regalado” por el sistema de reemplazos parlamentarios, convirtiéndose en diputado designado. En otras palabras, jamás ganó una elección, pero ahí está, con fuero, dieta parlamentaria y tribuna, como si el voto de nadie valiera lo mismo que el de todos. Para algunos, un auténtico prodigio de la política chilena: lograr un cargo sin pasar por la molesta formalidad de que alguien te elija.

Con esos antecedentes, el diputado designado se refirió como un “héroe” respecto a su padre, también lo llamó “el último patriota” Acá los disparates:

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