3 de Febrero de 2026
parisi-e1754495370934-768x433

Franco Parisi, economista y excandidato presidencial chileno, ha sido un personaje que mezcla propuestas llamativas con declaraciones que rayan en lo absurdo. Desde sus campañas presidenciales transmitidas por YouTube, ha lanzado ideas sin sustento técnico, como bajar impuestos de forma drástica sin explicar cómo financiaría el gasto público, o prometer soluciones mágicas a problemas estructurales. Para muchos, su estilo directo es más un acto de stand-up político que un plan serio de gobierno.

Una de sus salidas más cuestionadas fue insistir en que podía gobernar Chile sin pisar el país, todo mientras residía en Estados Unidos y enfrentaba procesos judiciales pendientes. Este argumento, que para él era una muestra de modernidad y liderazgo a distancia, para la mayoría fue una muestra de desconexión total con la realidad política y legal de un Estado soberano.

Parisi también ha cultivado una relación conflictiva con la prensa, acusándola de “vendida” o “corrupta” cada vez que lo cuestionan, y construyendo una narrativa en la que él es la víctima de una supuesta conspiración mediática. Este discurso, aunque efectivo para mantener a su núcleo duro de seguidores, ha reforzado la percepción de que evita rendir cuentas y que prefiere el populismo digital antes que enfrentar el escrutinio presencial.

En definitiva, Parisi se ha convertido en un fenómeno político basado más en el espectáculo que en la gestión real. Su capacidad para generar titulares con ocurrencias polémicas es indudable, pero también lo es su historial de propuestas inviables, ausencias estratégicas y promesas infladas. Entre el show y la improvisación, ha dejado una marca difícil de borrar en la política chilena: la del candidato que quiso ser presidente… sin estar presente.

Ahora, Rodrigo Herrera le puso el mejor nombre : Pepito Paga doble

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *