Franco Parisi irrumpió en la política chilena como un outsider con discurso tecnocrático, apoyado en su experiencia académica y su manejo de plataformas digitales. Pero rápidamente se hizo conocido no solo por sus propuestas, sino por una comunicación cargada de frases desafortunadas, momentos incómodos y un estilo que a menudo oscila entre lo informal y lo insólito. Desde La Red hasta su canal Bad Boys, Parisi ha cultivado una mezcla de populismo digital con comentarios que han provocado incomodidad incluso entre sus seguidores.
Uno de los momentos más cringe fue cuando, en plena campaña presidencial de 2021, afirmó que no podía venir a Chile porque tenía “problemas personales”, ocultando por semanas que tenía una orden de arraigo por una millonaria deuda de pensión alimenticia. A eso se sumó una entrevista donde dijo que “tenía COVID” justo antes de un viaje clave… lo que resultó ser falso.
Otro momento incómodo fue cuando se refirió a los votantes del sur como “los parientes pobres del país” o cuando, en su canal de YouTube, abordó temas complejos como la política internacional o la educación con simplificaciones torpes y analogías burdas.
En más de una ocasión ha usado términos como “la clase política corrupta”, “los políticos pencas” o “nos quieren cagar” con tono desafiante, pero sin fundamentos sólidos. En su live del 2022 dijo que Gabriel Boric había sido “elegido por culpa de las mujeres con rabia”, frase que generó un amplio repudio. También suele interrumpir a sus panelistas para explicar conceptos básicos como si su audiencia no los entendiera, lo que suma a la incomodidad de su estilo paternalista.