1 de Febrero de 2026
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La tensión entre Kast y Matthei continúa profundizándose, esta vez con nuevas aristas que evidencian una creciente grieta dentro de la derecha. Mientras Matthei urgía a Chile Vamos a definirse rápidamente y evitar peleas internas, Kast se negó a participar en una primaria, destacando que irá directamente a primera vuelta. Su postura directa provocó el choque entre pragmatismo electoral y el deseo de unidad que promueve Matthei. Ella advirtió que si no se ponen de acuerdo, corren riesgo de perder ante sectores más extremos, citando ejemplos como España o la división interna en Chile Vamos después de las elecciones municipales 

En paralelo, Matthei denunció públicamente una “campaña sucia” contra ella, atribuyéndola a cuentas digitales vinculadas al Partido Republicano, e incluso consideró una querella. Aunque finalmente desistió de formalizarla, insistió en que los ataques en redes —que incluyeron cuestionamientos a su salud mental mediante videos manipulados— demuestran una estrategia deliberada para erosionar su candidatura 

Kast, por su parte, se deslindó de esas prácticas y pidió no desviar la atención hacia conflictos personales, enfatizando que su campaña se centra en propuestas concretas y no en polémicas digitales 


Otro punto de fricción surgió cuando Matthei propuso reabrir el debate sobre la pena de muerte tras un homicidio en Graneros. Kast tomó distancia de su postura, criticándola como “la salida fácil para los que se ponen nerviosos con las encuestas”, y reafirmó su compromiso con una línea más dura de seguridad basada en aislamiento prolongado, no en medidas extremas como la pena capital 

El contraste entre ambas refleja más que diferencias de fondo: evidencia el dilema estratégico de una derecha dividida entre el autoritarismo discursivo y la moderación institucional

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