En Chile, existe un grupo dominante de medios de comunicación que históricamente han operado en línea con los intereses de la élite económica y política, particularmente de los sectores de derecha. Estos medios —como El Mercurio, La Tercera, Canal 13, Radio Agricultura y Mega Noticias, entre otros— han sido acusados de actuar más como brazos comunicacionales de ciertos grupos empresariales y políticos, que como prensa libre e independiente.
Durante décadas, han contribuido a construir un relato funcional a los intereses conservadores: minimizan las desigualdades estructurales, estigmatizan los movimientos sociales, y amplifican discursos alarmistas sobre cambios progresistas. En coyunturas clave —como el estallido social de 2019, el proceso constituyente o campañas presidenciales— su sesgo ha sido evidente: editorializan en contra de reformas profundas y despliegan campañas del miedo, muchas veces basadas en desinformación o encuadres manipulativos.
La concentración mediática en pocas manos y la dependencia de la gran empresa para su financiamiento ha hecho que el pluralismo informativo sea escaso. Esto ha dejado un vacío que las redes sociales y medios alternativos han intentado llenar, aunque no siempre con los mismos recursos ni el mismo alcance. Hoy, la ciudadanía desconfía cada vez más de estos medios, reconociéndolos como parte del mismo engranaje que sostiene el statu quo.
José Antonio Kast, ratifica lo anterior. Acá un chat que se filtró, en donde se jacta de poner a dos minuteros en el noticiario del 13: