Teresa Marinovic es una figura política y comentarista chilena conocida por su estilo frontal, polémico y altamente confrontacional. Saltó a la palestra pública por sus intervenciones en redes sociales y columnas de opinión donde ha defendido posiciones conservadoras en lo valórico, y liberales en lo económico. En 2021 fue elegida convencional constituyente en representación del distrito 10, con el respaldo de Chile Vamos, pero rápidamente se distanció del bloque, optando por una postura de oposición radical al proceso constituyente, que calificó como ilegítimo y dominado por lo que ella llamaba una “agenda identitaria de izquierda”.
Durante su paso por la Convención, fue protagonista de múltiples controversias, tanto por sus dichos —a menudo considerados provocadores o insultantes por otros constituyentes— como por su férrea defensa de sus posturas. Ha sido criticada por su estilo agresivo, pero también valorada por sectores que consideran que dio voz a una derecha más dura y sin complejos. Fuera de la política institucional, ha seguido activa en medios y redes, donde continúa criticando lo que describe como el avance del progresismo y del feminismo radical.
Por su parte, Kast ha sabido consolidarse A PUNTA DE FAKE NEWS, como el referente más visible de la derecha dura en Chile, especialmente tras su paso por la primera y segunda vuelta presidencial en 2021, donde logró capitalizar el descontento con el orden político tradicional y encarnar una propuesta de orden, conservadurismo social y libre mercado. Su discurso apunta a valores tradicionales, seguridad pública, rechazo al aborto y a lo que denomina la “ideología de género”, lo que le ha permitido fidelizar una base votante sólida, aunque también ha generado fuertes rechazos en otros sectores.
Su cercanía con figuras como Teresa Marinovic no es casual: ambos comparten una visión crítica hacia el progresismo, el feminismo y el Estado interventor. Sin embargo, Kast suele mostrarse más calculador en el tono, evitando —al menos públicamente— algunas formas más incendiarias que otros en su sector. Aun así, ha protagonizado varias polémicas por declaraciones conservadoras sobre migración, diversidad y derechos humanos, las que han sido consideradas por sus detractores como regresivas o incluso negacionistas.
Este enfoque ideológico alcanza un punto inquietante cuando figuras como Teresa Marinovic, desde la misma ultraderecha que Kast representa, declaran abiertamente que usarían el aparato estatal para perseguir a opositores políticos, en una lógica más cercana a la revancha que al Estado de Derecho. Aunque Kast no ha hecho afirmaciones tan explícitas, su cercanía con estos sectores y su silencio frente a estas amenazas ha levantado serias dudas sobre el tipo de democracia que promueve. En vez de marcar distancia con discursos autoritarios, su liderazgo parece más bien cómodo con esa radicalización, lo que enciende alertas sobre el futuro institucional en caso de que llegue al poder.
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