Marcelo Lagos es una de las principales voces visibles en Chile cuando ocurre un movimiento sísmico. Tras el devastador terremoto y tsunami del 27‑F de 2010, rápidamente se convirtió en rostro clave en televisión, especialmente en TVN y luego en Canal 13, brindando explicaciones claras y accesibles sobre causas, riesgos y consecuencias. Él mismo reconoce que en los medios su impacto supera al de un artículo académico: “El impacto de los medios es superior al de un artículo científico”
Su estilo directo y crítico le ha valido notoriedad, especialmente cuando ha desmontado mitos como las predicciones sísmicas de charlatanes. Ha sido enfático: “no se pueden predecir los terremotos” y ha calificado esas afirmaciones sin fundamento como “ruido, esperanza… y ficción”
Ha protagonizado varios enfrentamientos públicos con quienes difunden falsas alarmas en programas como “Hola Chile”, y recalca que en sociedades informadas estos personajes no deberían tener espacio
Además de su rol mediático, Lagos participa activamente en asesorías técnicas: forma parte del comité del SHOA en riesgo de tsunamis, colabora con el Ministerio de Vivienda en reconstrucción costera y lidera el Laboratorio de Tsunamis de la PUC, del cual es director académico
Tras eventos sísmicos como el sismo de Japón 2011 o ocurrencias recientes en Chile, él mismo se autoconvoca para movilizar equipos a terreno, demostrando que su presencia en medios no es solo retórica, sino parte de su dedicación real a la gestión de riesgo
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Finalmente, frente a titulares alarmistas como el de un supuesto “mega terremoto en la zona central”, Lagos ha salido a matizar su mensaje: distingue entre alertar y alarmar. Advierte que la amenaza sísmica es latente y que este tipo de temas deben discutirse con seriedad para construir sociedades resilientes. “Un terremoto podría ocurrir ahora, en este mismo segundo… pero no sabemos cuándo”, enfatiza para fomentar una cultura de prevención y no de pánico
Cerrar una reseña sobre Marcelo Lagos sin mencionar su claridad al enfrentar la desinformación sería injusto. En ese sentido, el geógrafo también ha sido enfático al rechazar las lecturas simplistas o políticamente interesadas de tragedias naturales, como aquellas que buscan culpar exclusivamente a Michelle Bachelet por lo ocurrido el 27 de febrero de 2010. Lagos ha señalado que esa catástrofe fue el resultado de una falla sistémica de décadas, donde la preparación institucional, la educación ciudadana, las normativas costeras y los sistemas de alerta estaban muy por debajo de los estándares mínimos. Acá, dejando en su lugar a los imbéciles que insisten en culparla: